Economía y Seguridad para una Nueva Era Espacial

(Extracto)

Las sociedades a lo largo y ancho del planeta muestran una gran preocupación por la Paz. Existe la intención de alcanzarla pero, debemos recordar que estamos inmersos en el negocio de la guerra. Toda la economía del planeta está sujeta a la centralización de la energía y la industria de la guerra. Solo tenemos que analizar detenidamente los hechos que se repiten una y otra vez en cuanto a la fórmula de la economía de la guerra. La fórmula, de hecho es muy clara y sencilla; es la siguiente: Se debe localizar e identificar un enemigo. Algo que ya hemos visto tantas veces que apenas lo tomamos como extraño. Desde los soviéticos, pasando por los japoneses, hasta llegar al terrorismo internacional y descentralizado. Lo siguiente es deshacerse de las viejas armas. Después se prueban las nuevas y se preparan los presupuestos de las siguientes. Por eso es virtualmente irrelevante que las sociedades se manifiesten en contra de los conflictos bélicos ya que, existen contratos y presupuestos que se deben llevar a cabo. Para ellos, la fórmula debe continuar.

El problema es alcanzar un escenario de paz real y basado en la cooperación internacional. Para ello, necesitamos acciones reales, es decir leyes internacionales que nos permitan realizar los cambios necesarios para, mediante las mismas infraestructuras, transformar y re-dirigir la industria armamentista; que supone conjuntamente con la centralización de la energía, el motor de toda la economía global.

Ya que casi la totalidad (3/4) de la industria espacial ha sido lanzada desde y por plataformas militares, algo que por otro lado debe ser así ya que; no estamos hablando de desechar esas infraestructuras ni tecnologías sino de re-dirigir los esfuerzos y los fondos para desarrollar, investigar y probar todos esos proyectos de armas que no queremos sobre nuestras cabezas, en proyectos, productos y servicios directamente aplicados a poner soluciones a las diversas crisis que nos envuelven.

Debemos tener en cuenta que los fondos destinados a la industria armamentista no sólo provienen del sector militar, sino de las universidades, laboratorios y demás departamentos gubernamentales y industria privada. Lo que se conoce como el “military-industrial complex”, el complejo entramado tan preocupadamente nombrado por Eisenhower, al final de su mandato en 1961.

Es importante no entrar en detalle sobre a que tipo de armas nos referimos. El Tratado para la Preservación del Espacio especifica ya, la prohibición de cualquier tipo de armas de destrucción masiva y a cualquier otro sistema armamentista basado en tecnologías espaciales. Esto quiere decir también que se prohibirá cualquier sistema para alcanzar y/o destruir cualquier objeto espacial, que se encuentre en la atmósfera o en superficie, sea de la naturaleza que sea.

Dichos sistemas y satélites militares que están hoy en órbita de una manera operativa, pueden ser utilizados para monitorizar la Tierra y el Espacio. No sólo para verificar y garantizar que la prohibición se mantiene sino para analizar el planeta siempre con fines pacíficos y con la intención de ofrecer soluciones a problemas tan básicos como necesarios para un desarrollo sostenible; como la observación de las cosechas, los movimientos de población y demás servicios que podríamos estar llevando a cabo desde hace décadas y de una manera más positiva y abundante. Podemos crear nuevos sistemas y servicios, miles y miles de nuevos puestos de trabajo, siempre desde una cooperación internacional extensa.

Bajo la premisa de la defensa, se están llevando a cabo los procesos para mantener dicha fórmula para la guerra en un proceso irreversible. Se trabaja a marchas forzadas para establecer las subvenciones, las inversiones y las tecnologías para que las armas basadas en tecnologías espaciales sean una realidad, mucho antes de que podamos saber de que se tratan y para qué las queremos. Conste no estamos hablando de grandes sistemas espaciales ya que, desde tan solo tres localizaciones en la órbita, se puede alcanzar cualquier punto de la superficie del planeta. Dichos sistemas de armas son desestabilizadoras, innecesarias, extremadamente costosas y no nos protegerán de nada en absoluto. En definitiva, no las necesitamos. Todo estos esfuerzos por desplegar armas en el espacio son una clara actitud para controlar y dominar el planeta. Dicha actitud, es tan peligrosa como las mismas armas.

Por eso debemos tomar las decisiones oportunas, ahora que todavía estamos a tiempo.
Es cierto que muchos científicos piensan ya que, dichas armas han sido desplegadas. Esto no es así, ya que todavía no existe un satélite en órbita que porte armas. Los satélites todavía trabajan el sector de la comunicación, la navegación y el reconocimiento.

Como iniciativa pionera e increíblemente importante en el escenario geopolítico actual, debemos tomar conciencia de la importancia de la preservación del espacio para así, transformar la industria de la guerra en una industria pro-humana, directamente aplicada en la creación de nuevas soluciones frente a las crisis humanitaria y ecológica.

Los Estados Unidos están llevando acabo los esfuerzos necesarios para el despliegue de armas basadas en tecnologías espaciales; y según documentos militares oficiales esto comporta el “control del espacio” y el “dominio” del planeta. Paul Wolfowitz, representante parlamentario de Donald Rumsfeld, actual Ministro de Defensa de los Estados Unidos, dice en Octubre de 2002; “El espacio es la última frontera y nos ofrece opciones muy atractivas, no sólo en cuanto al sistema de defensa anti-misiles sino toda una amalgama de misiones militares y civiles”. En 2004, la Fuerza Aérea de los EE.UU. cita literalmente que su estrategia es la de “dominar” y “controlar” el espacio.

Desde la Iniciativa de Defensa Estratégica o SDI-Strategic Defense Initiative, de la administración Reagan, el término acuñado “Star Wars”, para denominar los programas y agendas para lo relacionado con las armas en el espacio, se ha mantenido hasta nuestros días. De hecho, desde que George W. Bush y Richard Cheney están en el poder, los esfuerzos por desplegar armas en el espacio han ido en aumento. Con literalmente billones de dólares de los impuestos fluyendo anualmente para la investigación, el desarrollo, la prueba, la producción, construcción y despliegue de armas en el espacio con la única meta de controlar, dominar y desestabilizar el mundo mediante el miedo y la desinformación.

Es evidente que nunca alcanzaremos un verdadero escenario de paz, usando más armas. Imaginemos cuantos problemas resolveríamos destinando los esfuerzos, recursos y fondos actualmente enfocados en la industria de la guerra, en por ejemplo; sistemas para la observación de las cosechas, observación y reconocimiento geológico, de movimientos de poblaciones, la gestión de recursos como el agua y miles de otras aplicaciones y servicios que pueden y deben ser impulsados por un mundo en paz y por un desarrollo sostenible. Es a través de dicha “nueva” economía por la cual podemos comenzar a equilibrar la balanza y erradicar la pobreza poco a poco.

Cambios tan grandes imponen respeto pero, más miedo debe darnos no hacer nada al respecto. Debemos tomar conciencia de la gravedad de la situación y asumir las responsabilidades que nos ha tocado vivir, nos guste o no, debemos resolver ciertos problemas para poder continuar con la vida, tal y como la conocemos.

En términos económicos, el redireccionamiento de los enormes recursos y fondos destinados a la industria armamentista, puede y debe ser vislumbrado como la única respuesta a todos nuestros problemas; ya sean de ámbito humanitario o ecológico. Una solución que nos permitirá continuar con las infraestructuras actuales que forman nuestras sociedades complejas. El colapso del actual sistema economico-energético, además de estar garantizado por diversas razones evidentes, no supondrá sino el principio de una nueva era basada en la cooperación internacional, una gestión coherente de la abundancia y por la justicia. Según Ana Marie Gomes (Portugal), Vicepresidente del Comité de Seguridad y Defensa en el Parlamento Europeo; sólo en la Unión Europea, se gastan un poco más de 5 billones de dólares en proyectos espaciales militares y civiles. “Europa no desea, ni ve la dominación del espacio como una meta, ni para si misma, ni para ningún otro Estado Miembro o Nación”.

¿Existe alguien que no desee un mundo en paz, trabajando unido para alcanzar un desarrollo limpio y para todos? Bien, parece ser que las grandes corporaciones, fabricantes de armas y proveedores energéticos, disponen de unos intereses a escala planetaria que no están dispuestos a dejar pasar. ¿No es esto un crimen en contra de la Humanidad?

Es mediante el Acta de Preservación del Espacio y el adjunto Tratado para la Preservación del Espacio que podemos implantar la pieza de legislación necesaria para no solo prohibir las armas en el espacio por la paz en la Tierra, sino para además transformar la industria de la guerra y los actuales sistemas de defensa en todo un abanico de nuevos productos y servicios, generando millones de puestos de trabajos para esta nueva era en la que nos adentramos que supone tan gran paradigma; la era espacial cooperativa y pacífica que transformará la humanidad.

El Tratado para la Preservación del Espacio establecerá una agencia nueva y única para el mantenimiento de la paz en el espacio y en la Tierra, monitorizará el espacio, la atmósfera y la superficie e impondrá una prohibición permanente de las armas basadas en el espacio; dicha agencia proporcionará además, un nuevo camino para el complejo industrial y militar en su expansión en el espacio, sin armas y con la intención de crear nuevos mercados, productos y servicios para el nuevo escenario de cooperación internacional; frente al nuevo paradigma que supone la nueva era espacial.

Proporcionando un tremendo abanico de posibilidades, abundantes beneficios y oportunidades ilimitadas; el reto de la cooperación internacional, libre de armas, guerras y amenazas, supondrá un verdadero escenario de paz en el cual podremos re-dirigir los esfuerzos hacia proyectos pro-humanos y directamente aplicados en las diversas soluciones frente a las crisis ecológica y humanitaria.

Publicado por Ian T. Cruz

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