El Vice-Presidente Joseph R. Biden Jr. habló el Sábado, ante la conferencia sobre seguridad en Munich

Gerard Cerles/Agence France-Presse — Getty Images

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Por HELENE COOPER and NICHOLAS KULISH
Publicado el 7 de Febrero, 2009
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MUNICH – El Vice-Presidente Joseph R. Biden Jr. dijo el Sábado, ante la conferencia sobre seguridad en Munich, que los EE.UU. continuarán el plan de defensa anti-misiles que tanto enfurece al Kremlin, pero también dejó abierta la posibilidad del compromiso sobre el tema e infligió un tono más conciliador que la administración Bush, en cuanto a las relaciones con Rusia.

Biden anuncia un 'nuevo tono' de la politica exterior de EEUU

Biden anuncia un 'nuevo tono' de la política exterior de EEUU

Sarkozy: El escudo anti-misiles de los EE.UU no aportará nada a la seguridad.

Angela Charlton, Associated Press

NIZA, Francia – El Presidente Francés, Nicolas Sarkozy, sabotea y des-estabiliza el argumento Americano del escudo anti-misiles de los EE.UU, diciendo el viernes (12/11/08) en Europa del Este que, el sistema no mejoraría la seguridad en Europa.

Hasta la fecha, los comentarios de Sarkozy han sido los mas duros, por parte de un aliado de América, en contra de los planes de defensa anti-misiles; los cuales han enfurecido a Rusia, sin importar la insistencia de la administración Bush de que están dirigidos a la protección de Europa por parte de Irán.

Tras la cumbre con el Presidente de la Federación de Rusia con Dmitry Medvedev, Sarkozy dijo:

“El despliegue del sistema de defensa anti-misiles no proporcionará nada a la seguridad en Europa… complicará las cosas, y hará que retrocedan,” Medvedev sonrió y señaló con un dedo a Sarkozy, en aprovación de los comentarios del Presidente Francés.

La mención surge cuando concluyó la semana en que los EE.UU y Rusia rechazaron mutuamente las soluciones propuestas a la suspensión de las hostilidades sobre los planes anti-misiles, haciéndolo cada vez más probable que no se resolverá antes de que el Presidente-Electo Barack Obama tome la oficina.

Obama no ha sido explícito sobre sus intenciones en cuanto a la defensa anti-misiles en Europa, diciendo que sería prudente “explorar la posibilidad” pero expresando escepticismo sobre la capacidad técnica de las defensas anti-misiles de los EE.UU.

Moscú ve los planes de defensa como un proyecto al más puro estilo de la Guerra Fría que podría eliminar el obstáculo nuclear Ruso o para llevar a cabo tareas de espionaje de las instalaciones militares. Recientemente y bajo un sentimiento de amenaza, Rusia instala misiles de corto alcanza, cerca de su frontera con la Unión Europea, en respuesta a los planes estadounidenses para un sistema de defensa anti-misiles en Polonia y la República Checa. La mayoría de la Europa Occidental siente cierto nerviosismo entorno a la idea tal despliegue de armamento defensivo alrededor del continente.

Generalmente, Sarkozy ha sido beligerante con Irán y está mucho más aliado con Bush que su antecesor Jacques Chirac. Pero Sarkozy también está anticipando claramente sus relaciones con el sucesor de Bush.

El Gobierno de Polonia y el de la República Checa dijeron el Viernes que, esperan que el nuevo presidente continúe adelante con los planes de defensa anti-misiles.

Medvedev discrepó sobre cualquier movimiento “unilateral”.
Ha sugerido que la amenaza Rusa de instalar misiles Iskander en Kaliningrad, en la región del Mar Báltico _declaración anunciada tan sólo unas horas tras la elección de Obama_ fue “una respuesta al comportamiento de ciertos estados Europeos que estuvieron de acuerdo en el despliegue de nuevas (defensas anti-misiles) en sus propios territorios, sin consultar a nadie.”
Medvedev añadió:
“Todos vivimos en un hogar, vamos a congeniar todos y encontrar el camino para alcanzar un acuerdo.”

Mientras tanto, la cumbre del Viernes materializó un paso clave hacia la reconciliación entre Rusia y la Unión Europea; La UE anunció la reanudación del diálogo de cooperación con Rusia, el cual fue mantenido en cuarentena debido a la guerra en Georgia.

Las críticas, incluyendo las de los gobiernos de los EE.UU y Georgia, así cómo las de grupos pro derechos humanos dicen que es demasiado pronto para perdonar a Rusia, en efecto, cuando tropas Rusas todavía permanecen implantadas y no confirmadas en las dos provincias Georgianas, en el corazón del conflicto.

Sarkozy, temporalmente a cargo de la UE de los 27, insiste que dicha reanudación no ha sido “un símbolo de debilidad.”

Él y Medvedev seguían divididos, aunque, sobre la presencia continua de tropas rusas.

Medvedev insistió que el acuerdo del alto el fuego instruido por Sarkozy ha sido “plenamente alcanzado,” mientras Sarkozy insistió que, queda trabajo por hacer.

La Unión Europea es el cliente y el inversor número 1 de Rusia. Con la crisis financiera global haciendo temblar los mercados de Europa y más allá, oficiales de la UE de las 27 naciones dicen que alcanzar Moscú es crucial para garantizar la estabilidad y evitar que Rusia cierre sus mercados al extranjero.

Medvedev quiso remarcar el Viernes, el lucrativo comercio entre la UE y Rusia, valorado en billones de euros al año. Y añadió: “Deberíamos pensar en ello cuando tomamos decisiones sobre cualquier cooperación.”

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Los escritores Desmond Butler (Washington) y Mike Eckel (Moscú) de Associated Press, han contribuido en éste informe.

U.S. missile plan aims to encircle Russia

WARSAW: Russian Foreign Minister Sergei Lavrov on Thursday blasted US plans for an anti-missile shield.

He labelled US plans to build a global missile defence shield an example of “imperial thinking,” and suggested in comments published Thursday that Washington was using the system to try to encircle Russia.

Sergey Lavrov said in an interview published in leading Polish daily Gazeta Wyborcza that elements of the missile defence system “exist or will be built in Alaska, California, north-east Asia.”

“If we look at a map, it’s clear that all of it is concentrating around our borders,” he was quoted as saying. “Most likely in the near future we are going to hear about hundreds, and maybe even thousands, of interceptors in various regions of the planet, including Europe.”

Washington wants to place 10 missile defence interceptors in Poland and a radar system in the neighbouring Czech Republic as part of a global system that it says is necessary to protect against future attacks from Iran.

The US and Poland have stressed that the system poses no threat to Russia and its vast nuclear arsenal, and is instead designed to protect the US and Europe from Iran.

Lavrov brushed aside those assurances, saying “such a threat does not exist.” He said only one country in Eastern Europe has strategic ballistic missiles–Russia.

“That’s why you would have to be very naive to assume that the American missile defence base in Europe is aimed against anything but Russia,” he was quoted as saying.

“It’s difficult to interpret it as anything other than a manifestation of imperial thinking.” Russia is incensed by the prospect of US installations in a region that it controlled during the Cold War, and has threatened to attack the bases causing deep anxiety in Poland. Lavrov called US plans to build a missile defence base in Poland “only a trial balloon,” adding that “Russia does not fear 10 interceptors.”

“Much more dangerous for us is the trend of American infrastructure getting closer to our borders,” he said, Gazeta Wyborcza reported. “We don’t see any justification for this step.”

“We are talking openly with the Americans about our fears. If the plan goes through, we are going to be forced to respond adequately, developing our strategic forces near our borders.”

Last week, Polish Foreign Minister Radek Sikorski said during a visit to Washington that Poland had agreed in principle to hosting the base after Warsaw received assurances that the United States would help Poland strengthen its short- to medium-range air defences.

Global Network Against Weapons & Nuclear Power in Space
http://www.space4peace.org

Análisis: Defensa Anti-Misiles Europea y la Militarización del Espacio

Por: Taylor Dinerman
Lunes, 25 de Agosto de 2008

USAF)

The deployment of US missile defense interceptors in Poland will affect, among other things, European military space plans. (credit: USAF)


El acuerdo del 20 de Agosto para el estacionamiento de los Interceptores Basados en Tierra de los EE.UU. (GBI-Ground Based Interceptors) en Polonia, los cuales se utilizarían para deteriorar o destruir los misiles de largo alcance Iraníes que (supuestamente) amenazan Europa o los Estados Unidos fue, sin lugar a duda el resultado directo de la invasión Rusa de Georgia. Desde un punto de vista político, Polonia quiso enviar un mensaje, tanto a Moscú como a Washington, sobre de que lado están, incluso si involucrase el entablar un acuerdo (de alguna manera menospreciado) desde el punto de vista de Varsovia. Ahora que el acuerdo ha sido firmado, los EE.UU. deberían actuar generosamente y proveer a Polonia mucho mas apoyo del que le es requerido a los EE.UU. Además, la OTAN deberá prestar mucha mas atención al tema de la defensa anti-misiles, de lo que lo ha hecho en el pasado.

A cambio del estacionamiento y despliegue de tan solo diez interceptores (GBI) en Polonia, los EE.UU. han acordado el despliegue de solo una batería de misiles PAC-3 Patriot de defensa anti-aeria de corto alcance en suelo Polonés. Esto es mucho menos de lo que Polonia verdaderamente necesitas para proporcionarle un nivel razonable de protección frente una enfadada y resentida Federación de Rusia. Esta batería es simbólicamente importante, aunque los Polacos necesitan mucho mas que un mero símbolo.

Rusia dispone de miles de armas tácticas y armas nucleares operacionales tácticas, montadas en misiles balísticos. Aparentemente ya no están apuntando/amenazando a nadie en particular, aunque ello ya no debería importar demasiado a los Polacos o a otros en el Centro y Este de Europa, los cuales una vez más se sienten amenazados por Rusia. Estas naciones disponen de poca fe sobre si pueden contar con sus aliados de la Unión Europea para que den la cara por ellos frente a una emergencia, así que naturalmente se dirigen a los EE.UU. y la OTAN para su apoyo.

Sería un error por parte de los líderes en Washington, el hecho de simplemente divisar a dichas naciones como a lugares donde estacionar sus interceptores. Al mismo tiempo que el acuerdo de la defensa anti-misiles se ha firmado, los EE.UU. y Polonia han firmado también una Declaración de Cooperación Estratégica. Esto tiene el potencial de hacer de base para un nuevo y ensanchado vínculo de programas científicos y tecnológicos con Polonia.

Los Polacos, tradicionalmente han sido gentes de un cierto nivel científico. Copernico fue solo el primer y mejor conocido científico Polaco. Hoy, hay cientos de hombre y mujeres bien entrenados en dicho país y otras partes de la región que están listos para contribuir a cualquier número de programas de investigación de cierta importancia a nivel estratégico, incluyendo los relacionados con tecnologías de defensa anti-misiles. Quizás parte del dinero de los “Nunn-Lugar” que los EE.UU. han gastado para dar empleo a científicos e ingenieros Rusos en varios proyectos supuestamente para evitar que sean absorbidos y empleados por Irán o otras naciones deshonestas, las cuales podrían desviar su apoyo a investigadores en dichas naciones.

También existe otra pregunta abierta sobre cómo el sistema de defensa anti-misiles de Polonia sería integrado con el estadounidense. ¿Tendría Polonia, así cómo Japón e Israel, el acceso para disponer, de una manera limitada, a datos de satélites del Programa de Apoyo de Defensa (DSP, por sus siglas en inglés) y a otros del Infrarrojo Basado en el Espacio (SBIRS) que los están reemplazando? El sistema de EE.UU. ya está usando el arsenal de radares del Reino Unido y de Groenlandia en Thule. El nuevo radar en la República Checa podría ser útil para mucho más que el simple seguimiento de misiles de Oriente Medio.

Rusia ha dado a muchos de los aliados de América, y a los que quieres serlo, nuevas razones para querer integrar sus sistemas con los de los EE.UU. Ucrania ha ofrecido ya el uso de un enorme radar que anteriormente fue soviético. Este no sería de gran utilidad para el seguimiento de misiles lanzados desde Rusia, pero sí sería de utilidad para vigilar sobre el Mediterráneo. Sería interesante ver si Francia está de acuerdo en proveer datos del nuevo radar que planea construir para el sistema de alerta temprana de la OTAN.

En unos años, Polonia y la OTAN pueden requerir la revisión del sistema de alerta y seguimiento. Un nuevo sistema táctico de defensa aérea y de defensa anti-misiles conocido como MEADS (Medium Air Defense System) está siendo construido por una empresa conjunta entre EE.UU, Alemania e Italia. Este sistema, el cual utiliza misiles PAC-3, podría tratarse de algo a lo que Polonia y sus vecinos deberían procurar estar interesados.
Como programa multinacional, debería ser más fácil integrar a nuevos socios en este sistema que en el puramente Americano. También, un nuevo esfuerzo de la OTAN sobre defensa anti-misiles debería ser más “apetecible” para los Europeos.

La esperanza del Presidente Sarkozy en cuanto a una nueva fuerza espacial militar Europea podría suponer una fatalidad inesperada de la invasión Rusa de Georgia. Los nuevos satélites “Euro DSP” que él quiere construir podrían entrar en funcionamiento mucho antes de los esperado, aunque podría acabar tratándose de equipamientos de la OTAN y no Europeos. Polonia y los otros estados del anterior Pacto de Varsovia podrían ahora insistir que si Europa va a construir un nuevo sistema espacial militar, que éstos sean construidos con sus requerimientos en mente. Y podrían estar preparados para invertir en unos que apoyen a la Alianza Occidental como un todo.

Las circunstancias forzarán al nuevo Presidente de los EE.UU. a considerar seriamente la arquitectura de defensa anti-misiles que las administraciones de Bush y Clinton han establecido. La tecnología esta siendo desarrollada, probada y desplegada de una manera lenta y metódica, bien adaptada al escenario post 1989. Ese mundo ya no es así. Un cambio no deseable se cierne sobre nosotros, América y sus aliados deberán llevar a cabo respuestas dolorosas.


Taylor Dinerman es un autor y periodista basado en la Ciudad de Nueva York.
Traducción: NPAE/ICIS Staff

Borrador del Tratado conjunto entre China y la Federación Rusa sobre la Prevención del Despliegue de Armas en el Espacio Ultraterrestre, la Amenaza o el Uso de la Fuerza contra Objetos Espaciales. (PPWT)

Descargue la versión en PDF del Tratado PPWT (en inglés):
Download feb12_draft_ppwt.pdf

NOTA: El PPWT alberga un vacío en sus regulaciones sustancialmente peligroso. Bajo el Articulo I(c) – Sobre la definición del término “armas en el espacio exterior/ultraterrestre” el Tratado conjunto China-Rusia no prohibe HAARP como un arma de destrucción masiva basada en el espacio.

Vea el artículo: HAARP is a Space-based Weapon of Mass Destruction and must be banned by Treaty!
http://peaceinspace.blogs.com/peaceinspaceorg/2008/05/haarp-is-a-spac.html

El PPWT también carece de un mecanismo de aplicación de cumplimiento, cómo la agencia para el mantenimiento de la paz en el espacio exterior/ultraterrestre.

Expertos de China advierten de la expansión de la carrera de armamentos en el espacio

Lunes 2 de Junio, 2008
Por: Chris Buckley

PEKíN (Reuters) – Los expertos militares de China advierten de la expansión de la carrera armamentista en el espacio, mientras Pekín así cómo otras potencias rivales buscan contrarrestar las ambiciones estadounidenses de dominar los cielos.

Los EE.UU. y otras naciones occidentales han criticado los esfuerzos de China para establecer su presencia en el espacio, especialmente tras la prueba de Enero de 2007 cuando China derribó uno de sus satélites ya obsoleto.

Pero en un libro publicado por la asociación dirigida por el gobierno, Control y Desarme de Armamentos de China, dos expertos de la Armada de Liberación del Pueblo dijeron que la oferta de Washington por fortalecer su dominación de la seguridad en el espacio presiona a Pekín así cómo a otras potencias, a la competición e incluso a la confrontación.

“La confrontación estratégica en el espacio es difícil de evitar. El desarrollo de fuerzas en el espacio ultraterrestre denota signos de que la emergente carrera armamentista en el espacio agrandará su poder,” según escribió Wu Tianfu, perteneciente al Colegio del Segundo Comando de los Cuerpos de Artillería. Dichos Cuerpos, controlan el arsenal nuclear de China.

“Podemos decir que la armamentización del espacio ultraterrestre…. es ya imparable.”

Diplomáticos Chinos han dicho repetidamente que requieren de reglamentos internacionales más fuertes para evitar una muy costosa y des-estabilizadora carrera armamentista en el espacio. Pero el análisis del PLA sugiere que al menos algunas de las fuerzas militares de China se sitúen ante una perspectiva para dichos esfuerzos y crean que su país deba prepararse para una escalada de rivales.

“En un no muy lejano futuro, el espacio ultraterrestre ciertamente se convertirá en un escenario para la confrontación entre países,” según escribió Xu Nengwu, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de la Defensa Nacional. No obstante, reclamó que se requieren urgentes esfuerzos para detener la armamentización del espacio.

Xu añadió que, “Los ideales compartidos o las normas morales necesarias para crear una cooperación en asuntos de seguridad en el espacio ultraterrestre, son muy difíciles de formar en un plazo corto de tiempo”.

Las alertas surgieron tras una evaluación anual de las tendencias globales publicadas por la asociación china del control de armamentos, las cuales aparecieron en las librerías locales recientemente. Éstas se agregan para intensificar los intercambios entre Pekín y Washington acerca de las ambiciones en asuntos sobre el espacio.

El pasado mes, el Presidente Chino Hu Jintao respaldó públicamente la oposición de la Federación de Rusia a los planes de los EE.UU para establecer un sistema de defensa anti-misiles que incluyera bases en el este de Europa.

Aunque, oficiales del Pentágono han justificado sus esfuerzos para fortalecer la seguridad espacial de los EE.UU, argumentando las actividades de China.

El General de la Brigada de la Armada del Comando Estratégico de los EE.UU. Jeffrey Horne comunicó al panel del Congreso, el pasado mes que:
“Pekín esta depurando “agresivamente” su habilidad para derribar satélites, así cómo otras capacidades espaciales.

Horne añadió que los Estados Unidos deben “proteger pro-activamente nuestras capacidades espaciales”.

Entre los fabricantes de armamentos pendientes de los esfuerzos espaciales de los EE.UU, se encuentran Lockheed Martin Corp., Boing Co. y Northrop Grumman Corp.

El experto militar chino, Wu, dijo que su país era la víctima y no el autor en el conflicto.

Wu escribió; “Dominado por la idea de la dominación absoluta del espacio exterior, una potencia importante está haciendo una queja significativa sobre la dominación del espacio, está creando rivales y está provocando la confrontación”.

(Edición por Nick Macfie y Bill Tarrant)

http://www.reuters.com/articlePrint?articleId=USPEK20699720080602

NOTICIA: Japón permite la actividad militar en el espacio

NOTA: El Tratado para la Preservación del Espacio prohibe todas las armas basadas en el espacio, incluyendo los sistemas de defensa anti-misiles basados en el espacio, y reafirma su cumplimiento a través de una agencia espacial independiente para el mantenimiento de la paz.

JAPÓN PERMITE LA ACTIVIDAD MILITAR EN EL ESPACIO

Por: Richard Spencer in Peking
BST 09/05/08

Las fuerzas de defensa Japonesas están apunto de recibir el visto bueno para operar en el espacio, por primera vez, mientras intentan contrarrestar la expansión militar en Corea del Norte y China.

Un comité del Parlamento Japonés ha votado a favor de la revisión de la ley que hasta ahora ha prevenido el uso del espacio con propósitos militares.

La ley propuesta, especifica que cualquier uso debe ser “no-agresivo”, pero Japón está preocupada por China, la cual ya está tratando de contrarrestar el enorme liderazgo de los EE.UU. en cuanto a tecnologías espaciales para la guerra.

La sincronización está siendo algo embarazosa para el Presidente de China Hu Jintao,
el cual visitará Japón durante una gira de cinco días, enfocada en la mejora de las relaciones entre los dos rivales asiáticos.

Los militares Japoneses demandan la restricción actual, introducida en 1969, y la sitúan en desventaja, particularmente en su uso de satélites espía.

Aunque Japón dispone de satélites de vigilancia, éstos están operados por un departamento civil que responde a las ordenanzas del Primer Ministro, el cual limita su utilidad.

Japón también está colaborando con los EE.UU. en el desarrollo de un escudo de defensa anti-misiles, ante la consternación de China y la Federación Rusa.

El año pasado, Pekin destruyó un satélite metereológico mediante un misil basado en tierra, para demostrar su capacidad de generar un desafío en esta área.

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Artículo Original:
http://tinyurl.com/5eammv

CLINTON Y OBAMA CUESTIONAN EL PLAN DE BUSH DE DEFENSA ANTI-MISILES EUROPEO

Por: Janine Zacharia

4 de Abril (Bloomberg) – Los candidatos presidenciales democraticos, Barack Obama y Hillary Clinton cuestionan la lógica del despliegue del sistema de defensa anti-misiles en el este de Europa, antes de que la tecnología sea probada.

Sus críticas vinieron un día después de que la organización del Tratado del Atlántico Norte endosara el plan de la administración de Bush para construir una estación de radar en la República Checa para seguir los misiles balísticos que pudieran ser lanzados desde Irán. El sistema incluiría también 10 interceptores de misiles instalados en Polonia.

“El Senador Obama da la bienvenida al progreso en defensa anti-misiles fuera de la cumbre de la OTAN, y denota con aprecio la consolidación compartida entre nuestros aliados para tratar este desafío” El portavoz de la campaña de Obama, Bill Burton, dijo en un correo electrónico.
“Ahora debemos asegurarnos de que no nos apresuremos en el despliegue de tecnología que no ha sido probada”.

Polonia todavía ha de convenir formalmente al uso de su territorio y a la construcción de la estación puede que no comience hasta que el Presidente George W. Bush deje la oficina, dejando potencialmente dicha implementación del plan a la próxima administración.

Clinton preguntó si dicho sistema podría proteger a aliados de EE.UU. en Europa contra una amenaza de misil y si la cuestión mereció las tensiones que puso ante la alianza transatlántica.

“Senador Clinton da la bienvenida al hecho de que la OTAN ha desarrollado una posición unificada para ayudar a disuadir y a prepararse para las amenazas a su seguridad,” El Director de Seguridad de la campaña nacional Clinton, Lee Feinstein, dijo en un correo electrónico. “Desafortunadamente, el acuerdo en la defensa de misiles alcanzada en la cumbre de Bucarest ha resultado en un significativo — e innecesario — coste a la armonía de la alianza, y ha dado a Rusia una oportunidad de dividir la OTAN.”

ACERCAMIENTO CRÍTICO

“El acercamiento de la administración Bush sobre la defensa anti-misiles – compra antes de probar – no ha reforzado nuestra propia seguridad o la de nuestros aliados,” añadió Feinstein.

Ambos, Obama y Clinton dicen que la administración Bush realizó un pobre trabajo de consulta con los aliados de la OTAN acerca del sistema.

El Senador John McCain, candidato republicano a la presidencia, “apoya los esfuerzos para proveer un sistema anti-misiles efectivo que ayudará en la defensa de nuestros aliados Europeos de amenazas externas” y cree que el programa merece un apoyo bipartidista en los EE.UU., según dijo el Director de Política Nacional y Política Exterior de McCain, Randy Scheunemann, en un correo electrónico.

El tema de la defensa anti-misiles sin duda será tema de discusión entre Bush y el Presidente Ruso Vladimir Putin, en el que sea seguramente su próximo y último encuentro cara a cara en el ya común lugar de encuentro Ruso del Mar Negro, el 6 de Abril.

Putin dijo hoy a los reporteros en Bucarest que los EE.UU. han comenzado a auspiciar las preocupaciones Rusas sobre el sistema de defensa anti-misiles, permitiendo a los inspectores Rusos el acceso a las localizaciones del este de Europa y a retrasar la puesta en marcha del escudo hasta que una amenaza de un misil Iraní se materialize.

Levantando las perspectivas de un acuerdo cuando se encuentre con Bush, Putin dijo:
“Nuestras preocupaciones con respecto a nuestra seguridad se han oído”.

Para contactar al reportero sobre éste artículo: Janine Zacharia en Washington en jzacharia@bloomberg.net

Artículo original (en inglés): http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=20601085&sid=a8hovdCEehHE&refer=europe

En Contexto: Gasto Militar de los EE.UU. frente al Resto del Mundo

Cuando salió a la luz la petición del gasto militar de los presupuestos para el 2009 del año fiscal de los EE.UU., Travis Sharp y Christopher Hellman compararon el gasto planeado de otras naciones para el año 2008; permitiendo así la comparación del gasto militar estadounidense con el del resto del mundo.

Porqué el número representando a EE.UU. parece tan alto, cuando el presupuesto anunció $517.9 (Billones) para el Departamento de Defensa?

Desafortunadamente, los número del presupuesto pueden ser algo confusos. Por ejemplo, las peticiones del presupuesto del ejercicio económico de los EE.UU. para el gasto militar no incluyen los costes de combate (los cuales son peticiones suplementarias que el Congreso aprueba de forma separada).

Los presupuestos para armas nucleares recaen bajo el Departamento de Energía, los cuales para el año 2009, son de $29 billones.

El coste de la guerra (Iraq y Afganistán) esta estimado en ser cercano a $170 billones para el año 2009, por si solo. Christopher Hellman y Travis Sharp también discutieron la Petición del gasto del Pentágono del Ejercicio Económico para el año 2009 y denotaron que “El Congreso ha aprobado ya cerca de $700 billones en fondos suplementarios para operaciones en Iraq y Afganistán y unos adicionales $126 billones del año fiscal del 2008, los cuales quedan todavía por aprobar por La Casa y el Senado, para las inversiones para la guerra”.

Además, otros costes como el cuidado de los veteranos, el cuidado sanitario, la ayuda y el entrenamiento y las operaciones secretas, recaerán bajo otros departamentos o serán contados de manera separada.


La frustración de los confusos números parece haber golpeado un nervio sensible para el Centro de Información para la Defensa, concluyendo; “Los artículos que la prensa de todo el país están publicando hoy estarán llenos de número (del gasto militar) al primer decimal; parecerán precisos. Pocos serán precisos, muchos serán incompletos, algunos de ellos ambos. Peor aún, algunos de nosotros seremos incapaces de decir que números son demasiado altos, cuales son demasiado bajos y cuales serán tan ridículos como para que pierdan significado.

– Winslow T. Wheeler, What Do the Pentagon’s Numbers Really Mean? The Chaos in America’s Vast Security Budget, Center for Defense Information, February 4, 2008

Comentarios sobre los datos obtenidos recientemente, Chris Hellman, denotó que cuando se ajustan a la inflación, la petición para el año 2007 junto a la requerida para armas nucleares de la petición del gasto del año 2007, éstas exceden la media del gasto por el Pentágono durante la Guerra Fría, para unas fuerzas militares que son un tercio más pequeñas que las de hace tan sólo una década. (PDF)

Generalmente, comparado con los niveles de la Guerra Fría, la cantidad del gasto militar en la mayoría de las naciones se ha reducido. Por ejemplo, el gasto militar global se redujo de $1.2 Trillones en el año 1985 a $809 Billones para el año 1998, aunque en el año 2005 ha vuelto a incrementarse hasta un (1) Trillón de Dólares. El Gasto de los EE.UU. hasta las peticiones del año 2009, puede que se haya reducido comparado con los niveles durante la era de la Guerra Fría aunque todavía se sitúan cerca de los niveles de la Guerra Fría.

Aquellos que apoyan el enorme gasto militar de América, a menudo argumentan que el uso de dólares “crudos” no es una medida justa, pero que en su lugar debería ser per capita o como porcentaje del producto interior bruto (GDP), e incluso entonces los números del gasto dejaría de lado el hecho de que los EE.UU. proveen estabilidad global debido a su alto gasto y permite que otras naciones eviten dicho gasto. De todas maneras, tal y como denota Chris Hellman,


“Vincular el gasto militar al producto interior bruto (GDP) es un argumento utilizado frecuentemente por aquellos que apoyan presupuestos militares más altos. Si se compara el gasto militar (o cualquier otro gasto para esa área) al producto interior bruto nos dice lo que supone esa carga de dichos gastos para la economía estadounidense, pero no nos dice a su vez nada en cuanto a la carga que suponen $440 Billones para el contribuyente estadounidense. Nuestra economía podría aguantar un mayor gasto militar, pero la cuestión hoy, es si los actuales niveles del gasto militar son necesarios y si dichos fondos están siendo dirigidos a las prioridades apropiadas. Además, tales comparaciones se hacen solamente cuando la economía es sana. Es inverosímil que ésos que discuten que el gasto militar debe ser cierta porción del producto interior bruto (GDP) continuarían frente a su posición cuando la economía fuera inesperadamente debilitada, requiriendo así dramáticos recortes militares.”

– Chris Hellman, The Runaway Military Budget: An Analisys, (PDF)
Friends Committee on National Legislation, March 2006, no. 705, p. 3.

En cuanto al alto gasto que permite a otras naciones gastar menos, a menudo se trata de parte de una teoría que apoya la hegemonía global, siendo positiva para el mundo. Siendo éstas concedidas, otras naciones en dicha posición desearían probablemente poder dominar el mundo tanto como sea posible, como lo han hecho imperios a través de la historia.

Sin embargo, si esta hegemonía y estabilidad globales significa realmente estabilidad positiva, la paz y la prosperidad para el mundo entero (o la mayor parte) es subjetiva. Es decir, ciertamente la hegemonía en ese entonces, y sus aliados beneficiados de la estabilidad, de la paz relativa y de la prosperidad para sí mismos, pero a menudo ignorados en esto es si las políticas perseguidas para sus ventajas cría desprecio para los demás (en la era moderna que puede comparar “contra-anti-Americanismo”, recurriendo al terrorismo y a otras formas de odio.)

Desafortunadamente, más países poderosos también han perseguido políticas que han contribuido a la pobreza, y a veces incluso derrocando democracias novatas en favor de dictaduras o de democracias más maleables. (Osama Bin Laden, por ejemplo, formaba parte de una enorme militancia islámica animada y entrenada por los EE.UU para apoyar a la lucha contra la Unión Soviética. Por supuesto, estos extremistas estuvieron muy contentos de recibir crédito para luchar y echar a los Soviéticos de Afganistán, nunca siendo conscientes, cómo no se podría haber llevado a cabo sin su a menudo llamado “gran satán”, el cual era un amigo convertido a enemigo!)

Así que la teoría de la “buena” hegemonía global puede ayudar a justificar el alto gasto e incluso la estabilidad para muchos otros países, pero no es necesariamente aplicable a todo el mundo. Para ser justos, esta crítica puede también ser algo simplista, especialmente si un imperio se encuentra en contra de un competidor con ambiciones similares que amenaza con polarizar el mundo y donde a menudo, las respuestas son difíciles de encontrar.

Pero incluso para la enorme economía de los EE.UU., el enorme gasta militar pueda no ser sostenible a largo plazo. Observando las tendencias del gasto militar, SIPRI añadió que el masivo aumento en el gasto militar de los EE.UU. han sido uno de los factores que han contribuido al deterioro de la economía estadounidense desde el año 2001.

SIPRI prosigue diciendo que, “Además de su impacto directo del alto gasto militar, hay también efectos indirectos y más a largo plazo. De acuerdo a un estudio que contempla dichos factores, el conjunto de los costes pasados y futuros hasta el año 2016 para los EE.UU. para la guerra en Iraq se han estimado en $2267 mil millones.”

Artículo Original (en Inglés):
http://www.globalissues.org/Geopolitics/ArmsTrade/Spending.asp#InContextUSMilitarySpendingVersusRestoftheWorld

El Despliegue de Armas en el Espacio tendria consecuencias impredecibles:

Andrey Kisliakov, RIA Novosti.
09:10 | 07/ 04/ 2006

La Administración de EE.UU. dará a conocer en los próximos meses su nueva doctrina espacial que no descarta el despliegue de armamentos en la órbita circunterrestre.

El coronel Anthony Rousseau, jefe de Dirección Espacial en el Comando Estratégico de EE.UU., piensa que ha llegado la hora de definir en términos más estrictos las responsabilidades del Pentágono en lo que concierne a la seguridad del grupo espacial norteamericano. De manera que si alguien pusiera obstáculos a los satélites estadounidenses, sería fulminado en el acto con las armas láser y cinéticas. Lo cual, por supuesto, equivaldría a la creación de un nuevo teatro de operaciones bélicas, ya en el espacio extraterrestre.

La necesidad de impedirlo es algo que se ha señalado en múltiples ocasiones y desde todas las tribunas de importancia. El embajador ruso ante la oficina de la ONU en Ginebra, Valery Loschinin, reiteró a principios de marzo que el despliegue de las armas en la órbita podría provocar ‘una nueva espiral de la carrera armamentista no sólo en el Espacio, sino también en la Tierra, en materia de misiles nucleares y otros terrenos, facilitando la proliferación del armamento de exterminio en masa y de los respectivos vectores’. Al mismo tiempo, Rusia reafirmó que nunca sería la primera en colocar armas en la órbita e instó a las demás naciones a que siguieran su ejemplo.

Cualquier llamamiento, por muy noble que sea, acabará extinguiéndose cuando se hagan sonar armas y llegue la hora para la acción. ‘Rusia dispone de todos los recursos necesarios para dar una respuesta adecuada a los países que desplieguen sus armas en el espacio’ – advirtió el ministro de Defensa ruso, Serguei Ivanov, durante su visita de agosto pasado a China. Ivanov reconoció que Estados Unidos y Rusia ya explotan activamente el espacio para diversos fines militares aunque lo hacen ‘hasta cierto grado, instalando allí equipos para comunicaciones, reconocimiento, asignación de blancos y otros pero no las armas’. ‘Si se procede al despliegue del armamento en el espacio, las consecuencias serán impredecibles’ – señaló el ministro ruso.

Para hacernos una idea al respecto, recordemos que Rusia también usa su parque de cohetes propulsores para los lanzamientos comerciales, transportando hacia la órbita los equipos de 30 ó 40 países. Y en realidad, ignora el contenido real de esa carga, por lo que su industria espacial, de forma indirecta, podría verse en la condición de rehén en un hipotético conflicto orbital, con la subsiguiente reapertura de la carrera armamentista en todas sus manifestaciones y, obviamente, con ‘respuestas adecuadas’.

Ya en 1983, el dirigente de la Unión Soviética Yuri Andropov proclamó una moratoria sobre el desarrollo de las armas espaciales. Era un gesto de buena voluntad, pues Moscú confiaba en que Washington renunciaría a su programa de ‘guerras estelares’.

La URSS había empezado a desarrollar sistemas militares antisatélite a finales de los 50 y logrado un notable avance en esta materia. El punto culminante, sin duda, fue el 18 de junio de 1982, cuando los militares soviéticos organizaron un simulacro a gran escala de la guerra nuclear y espacial que se prolongó por más de siete horas. Primero, se lanzaron desde los silos dos misiles balísticos intercontinentales UR-100; después llegó el turno de otros dos: uno, de mediano alcance, lanzado desde una plataforma móvil, y el otro, desde un submarino nuclear que se encontraba en el Mar Blanco.

Luego se lanzaron dos antimisiles para destruir las ojivas, mientras que en el cosmódromo de Baikonur despegaba un cohete para colocar en la órbita baja el satélite caza Cosmos-1379. Varias horas más tarde, este aparato se acercó a otro, Cosmos-1375, que imitaba en esas maniobras al Transit, satélite de navegación estadounidense.

A pesar de la prohibición oficial sobre los ensayos de interceptores espaciales, decretada el 18 de agosto de 1983, la empresa de defensa Saliut siguió trabajando, por cierto, en el proyecto Skif, una estación de combate espacial con armas láser y misiles a bordo.

En primavera de 2006, Moscú y Washington procedieron a las acciones reales. El coronel general Vladímir Popovkin, jefe de las Tropas Espaciales de Rusia, visitó a principios de marzo una serie de objetivos estratégicos en California y Florida, a invitación del general James Cartwright, jefe del Comando Estratégico de EE.UU.

Transcurrido un mes, Cartwright en persona realizó una visita al cosmódromo ruso de Plesetsk, así como al Estado Mayor y el Centro de Control de las Tropas Espaciales de Rusia.

Si las cosas siguen en este plan de apertura y confianza mutua, podremos olvidar todos los recelos y dar por sentado que el uso pacífico del espacio extraterrestre no tiene alternativa.

Armas en el espacio

Estados Unidos quiere desplegar en el espacio interceptores orbitales
por Andrei Kisliakov*

En el futuro se van a desplegar armas en el espacio, aunque no las haya hoy, en particular, los interceptores orbitales que en opinión del general Henry Obering podrían formar parte del sistema de defensa antimisil estadounidense a largo plazo.

Lamentablemente, los milagros se producen sólo en los cuentos, no en el mundo real de la alta tecnología que se mueve a partir de una lógica propia. Siguiéndola, el teniente general Henry Obering, director de la Agencia de Defensa Misilística de EE.UU., afirmó que las nuevas amenazas globales plantean la necesidad de crear un escudo espacial de sistemas defensivos. Obering hizo esta declaración al intervenir en la tercera conferencia anual sobre la defensa antimisil (DAM) que tuvo lugar en Washington a mediados de abril pasado.

Ello significa que a futuro se van a desplegar armas en el espacio, aunque no las haya hoy, en particular, los interceptores orbitales que en opinión de Obering podrían formar parte del sistema DAM norteamericano a largo plazo.

En cierto sentido, Rusia se esperaba alguna declaración por el estilo. «El despliegue de los elementos de espionaje y choque en el marco de la defensa antimisil en el espacio bajará el umbral del peligro bélico en el mundo e impulsará la carrera de armamentos espaciales» – había advertido en enero Vladímir Belous, colaborador jefe del Instituto de economía mundial y relaciones internacionales de la Academia de Ciencias rusa, durante su intervención en un seminario sobre el problema de la militarización del espacio organizado en el moscovita Instituto de investigaciones espaciales.

Desde entrada, el programa DAM implicaba la amenaza inevitable de que en el espacio se instalaran los sistemas de choque, a pesar de que hace poco el presidente Bush afirmó lo contrario. Dicho programa resulta simplemente inconcebible sin estacionar en los aparatos espaciales la práctica totalidad de los componentes de información y reconocimiento, o sea, los ojos y los oídos del sistema que, a su vez, requieren de alguna protección.

Durante su visita a Ottawa poco antes del Año Nuevo, Bush aseguró al primer ministro de Canadá que EE.UU. no tiene la intención de instalar armamentos en el espacio pero, repito, no hay milagros en el mundo material de las tecnologías militares.

Cuando se presenta una innovación, primero es necesario protegerla de forma adecuada, y segundo, esperar a que aparezca alguna contramedida todavía más eficiente. Poniéndose encima los cinturones de tecnologías defensivas que supuestamente son útiles, la humanidad puede perder poco a poco el control sobre los inventos propios.

Pero existe una solución. El 19 de abril,uno de los mejores expertos rusos en materia de las armas estratégicas, Alexey Arbatov, afirmó que «Estados Unidos, más que cualquier otra nación, depende en lo militar del funcionamiento normal de los sistemas auxiliares basados en el espacio, y no quiere obviamente que otros países – Rusia y, a largo plazo, China y los demás – desarrollen equipos capaces de destruir los objetivos espaciales, entre ellos, los norteamericanos».

Se podría hacer un intento, en opinión de Arbatov, por convencerle a Washington de que las restricciones legales y los acuerdos internacionales garantizan la seguridad de los sistemas espaciales mejor que las armas estacionadas en el espacio para defender tales equipos pero las cuales ponen en peligro los aparatos espaciales pertenecientes a otros Estados.

«Rusia tendrá que revisar su política aplicada a lo largo de estos últimos años a favor de una línea más enérgica, lo cual podría salvarnos a todos contra una amenaza nueva que también representa un problema serio para Rusia: el despliegue de los medios destructivos en el espacio» – señala Arbatov. La verdad sea dicha, Moscú ha formulado ya una iniciativa en este sentido.

Ya en octubre pasado, en el marco del Primer Comité del 59º período de sesiones de la Asamblea General de la ONU, Rusia anunció de forma unilateral y sin presentar condiciones algunas que nunca será la primera en desplegar las armas de cualquier clase en el espacio extraterrestre y exhortó a todas las potencias espaciales a seguir este ejemplo.

En caso de que la iniciativa rusa tenga respuesta, la idea de que alguien puede lograr superioridad sobre los demás pasará definitivamente al campo de ficción.

Andrei Kisliakov
Comentarista de Ria Novosti en cuestiones políticas.

Ministro de Asuntos Exteriores, Igor Ivanov

Ministro de Asuntos Exteriores,
Igor Ivanov,
28 de Septiembre de 2001.

-“Russia invita a la comunidad internacional a empezar a desarrollar un acuerdo comprensivo con respecto al despliegue de armas en el espacio y por un no-uso de la fuerza contra objetos espaciales.”-
Ha dicho ésta semana el Ministro de Asuntos Exteriores Russo, a la asamblea de las Naciones Unidas.

Ivanov declaró que las naciones deberían decretar el no-despliegue en la órbita de la Tierra, así como en la superficie de la Luna u otros cuerpos celestes, ningún tipo de arma. -“Como primer paso del progreso práctico, se podría declarar una moratoria con respecto al despliegue de armas en el espacio mientras concluye un acuerdo internacional relevante.”- -“Impedir el despliegue de armas en el espacio forma parte importante del conjunto de medidas diseñadas para asegurar la estabilidad estratégica.”-

Fuente: http://www.peaceinspace.org/pb_speeches.shtml

Armas en el cosmos: la amenaza de USA y la respuesta rusa

Sabine Ellersick,
Traducido por Germán Leyens.

MOSCÚ, 2 de junio de 2006 (Andrej Kisljakow, RIA Novosti). USA tiene la intención de dar a conocer durante este verano una nueva doctrina para el espacio sideral que prevé el estacionamiento de armas en el cosmos. El coronel Anthony Russo, jefe de la división espacial del Comando Estratégico de USA, considera que es necesario determinar con más precisión la responsabilidad del Departamento de Defensa por la seguridad de los grupos de satélites nacionales. Volveremos a hablar de su declaración.

No cuesta comprender en qué consiste el peligro de los sistemas de primer golpe en órbita.

El ministro de defensa de Rusia, Sergej Iwanow, subrayó ya en agosto pasado durante su visita a China, que el cosmos no es utilizado sólo por USA, sino también por su país con objetivos militares. Pero hasta ahora aún no se encuentran armas en el espacio sideral. “Si comenzara el estacionamiento de armas en el cosmos, habrá consecuencias inimaginables,” dijo entonces el ministro. Se comprenderá de qué se habla al leer la siguiente cita del ministro: “Colocamos satélites comerciales de entre 30 y 40 países del mundo en órbita. Sólo a unos pocos les interesa qué cohetes portadores son utilizados para hacerlo.”

Dicho de otro modo, Rusia coloca cada año mucha carga útil ajena en el espacio sideral, sin conocer su contenido real. Por lo tanto existe siempre el riesgo, de verse involucrada en un “conflicto orbital”. Y eso puede significar un nuevo campo de batalla, el reinicio de una carrera armamentista sin par y naturalmente la busca de una reacción adecuada.

En este sentido es significativa una declaración del general Wladimir Popowkin, jefe de las tropas espaciales rusas, en la exposición aeronáutica internacional de Berlín a mediados de mayo: “Nos oponemos al estacionamiento de armas en el cosmos. Semejantes sistemas no harán más seguro el mundo. Al contrario, pueden provocar acciones bélicas en la tierra. Si ha de haber armas en el cosmos, se podrá interpretar cualquier situación imprevista, por ejemplo con un satélite ruso, como resultado de una acción violenta con esos medios que están en órbita. Entre ellos, también los usamericanos. No es nada de fácil probar lo contrario,” resumió el general.

Eso significa que es inevitable que el programa usamericano provoque interrogantes a todos los afectados ante un evento inesperado: ¿Se trata de un problema técnico o de un ataque?

Es hora de acordarse de lo que el coronel usamericano, Anthony dijo sobre los objetivos del estacionamiento de armas en el cosmos. El coronel esquiva el problema. No se trata de la protección de sistemas de satélites. Sin duda alguna, es posible resucitar el programa usamericano de defensa satelital Asat, así como el correspondiente programa soviético Ischim de mediados de los años ochenta. Pero en la actualidad nadie posee verdaderas armas de defensa satelital.

El verdadero objetivo del estacionamiento de sistemas de armas en el cosmos es el intento de lograr una oportunidad, de destruir los cohetes intercontinentales del enemigo en el período de vuelo activo, cuando son especialmente vulnerables. Dicho de otro modo, las armas en el espacio se convertirán en la parte más importante de la defensa estratégica contra misiles de USA.

Dejemos de lado la pregunta de cuáles son cohetes que están en la mira del Comando Estratégico de USA. En Rusia conocen perfectamente los objetivos de la defensa contra misiles y de las armas espaciales.

En los últimos días de mayo el jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas rusas, general Juri Balujewski, subrayó respecto a los planes de USA de estacionar elementos de estos sistemas en Polonia y la República Checa: “… El estacionamiento de elementos de la defensa usamericana de misiles en el territorio de esos estados tiene que inquietar evidentemente a Rusia. Porque se encuentran en la cercanía inmediata de nuestro Estado.” Balujewski destacó, que los elementos estacionados en esos países podrían ser utilizados no sólo para la defensa contra misiles sino también para la ubicación y la destrucción de cohetes balísticos intercontinentales.

¿Qué pasos tomaría Rusia ante una situación semejante? El jefe del Estado Mayor sostuvo que “La respuesta está en el mensaje del presidente ruso a la Asamblea Federal,”. En su discurso ante el parlamento ruso, Putin había dicho: “Encontraremos soluciones apropiadas y – quiero subrayar – asimétricas, respectivamente ya las hemos encontrado en la práctica, de manera que podemos declarar que nuestros cohetes balísticos intercontinentales y sus ojivas están en condiciones de superar sistemas de defensa contra cohetes existentes y futuros.”

Así se frustrarán hasta las ventajas hipotéticas del despliegue del sistema global de defensa contra misiles y del estacionamiento de armas en el espacio (y de lo) que ya se ha hecho en el campo de las actividades que ya existen en la construcción de cohetes militares.

Fuente original: http://de.rian.ru/analysis/20060602/48982537.html
http://www.kommunikationssystem.de/read.php?groups=cl.%25&group=&id=22838&action=print
Germán Leyens es miembro de los colectivos de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción es copyleft.

Parlamento ruso podría denunciar el acuerdo de aviso sobre ataque misilístico

Parlamento ruso podría denunciar el acuerdo de aviso sobre ataque misilístico firmado con Ucrania: “Moscú, 17 de octubre, RIA Novosti. La Duma de Estado (cámara baja del Parlamento ruso) podría examinar este otoño el proyecto de ley ‘De la denunciación del acuerdo entre Rusia y Ucrania sobre los sistemas de aviso sobre ataque misilístico y el control del espacio cósmico’.”

(Via RIA Novosti.)

La Militarización del Espacio, Antecedentes que lo Motivaron

Document created: 12 December 02
Air & Space Power Journal – Español Cuarto Trimestre 2002

Mayor Howard D. Belote, USAF*

*Quisiera agradecerle a tres miembros actuales y pasados de la Escuela de Estudios Avanzados de la Fuerza Aérea por su ayuda crítica al iniciar este artículo: Teniente Coronel Roy F. Houchin II, quien igualmente sugirió el formato de presentación, Dr. Harold R. Winton, y Dr. David R. Mets.

AL FINALIZAR los años 50, el Presidente Dwight D. Eisenhower condujo a los Estados Unidos hacia una política espacial con principios todavía vigentes. A pesar de la protesta general en contra de la Unión Soviética debido al lanzamiento del satélite Sputnik I, el Presidente Eisenhower trazó un programa espacial que llevó a la nación al liderazgo de lo que más anhelaba, la información, mientras limitaba los gastos de gobierno y preservaba el control civil de los intereses nacionales. Admitiendo, “ante todo, que el espacio estaba siendo espiado, no porque los Estados Unidos fuera una nación agresiva sino porque la Unión Soviética tendía a ocultar cosas,” el Presidente elaboró “una política estratégica sutil en su concepto y delicada en su ejecución. De esta manera, los Estados Unidos se presentaron como los campeones de ‘la libertad del espacio’, … ‘el espacio para la paz’ y ‘el espacio para toda la humanidad’, una imagen que en la política americana era consecuente, por un lado, con el idealismo tradicional del respeto por las reglas y la ley y, por el otro, con el prestigio, en un contexto de Guerra Fría”1. Sencillamente, el Presidente Eisenhower creía profundamente que el espacio sin armas era lo mejor para los intereses de la nación.

Sin embargo y, casi de inmediato, la creciente Fuerza Aérea comenzó a buscar otros caminos para expandir sus prerrogativas institucionales en el nuevo medio. Aunque algo prematuro como para hacerse a un lugar en este tema espacial, enfocado principalmente en el hallazgo de salidas, en medio del complejo tema de las leyes internacionales y de los límites de soberanía del espacio2, la Fuerza Aérea desarrolló algunos proyectos no muy acordes con las ideas de sus líderes políticos. En realidad, la Fuerza Aérea trabajó simultáneamente en dos frentes: la investigación y el desarrollo espacial y, entre ellos, el programa de vigilancia espacial Dyan-Soar, cancelado por el entonces Secretario de Defensa Robert S. McNamara y, otros que posteriormente se utilizaron en el proyecto de la militarización del espacio.3

Lo anterior no significa que todos los militares estén a favor de un despliegue de armas en el espacio. Para la Fuerza Aérea, el debate espacial sigue vivo y candente según lo corroboran las páginas de su revista oficial. Así, artículos tales como Primavera 1999 Airpower Journal escritos por el General Thomas Moorman, el Mayor Shawn Rife y el Senador Bob Smith muestran que el tema es de permanente actualidad.4 Un pequeño pero bien ilustrado ejemplo de este debate es la serie de cinco artículos publicados entre los años 1968 y 1998 en Airpower Journal y su predecesor, Air University Review, que muestran los argumentos de los que están a favor y en contra de la militarización del espacio, al mismo tiempo que se constituyen en soporte histórico para la continuidad del debate. El contexto en el cual fueron escritos estos artículos, sus temas comunes y sus respectivos argumentos de fortaleza y de debilidad sugieren una política espacial, viable para todos, en un futuro cercano.

Primeros Pasos
Hacia la Militarización

A finales de 1968, el Mayor General Oris B. Johnson, Comandante de la 9ª División de la Defensa del Espacio Aéreo, escribió un artículo que ayudó a abrir las puertas a los partidiarios de la militarización. En el artículo: “El Espacio: Hoy en día, la Primera Línea de Defensa”, el General Johnson enfatiza sobre “la continuidad del espacio aéreo intermedio” y la inevitable naturaleza de esta Fuerza Aérea de crecer en el espacio y afirma que “física y conceptualmente la expansión de este sistema militar, más allá de la baja atmósfera, se ha tornado natural y evolucionista”. Seguidamente, el General hace una declaración que podría tener eco en el debate espacial durante unos 20 años más: “Los sucesos soviéticos en el ámbito espacial, acompañados de la intención de dictar las reglas al mundo, no dejan lugar para la complacencia. Mientras nuestro deseo de utilización del espacio es tan solo con fines pacíficos, los soviéticos, en cambio, están profundamente comprometidos con su programa espacial, motivados con fines militares”6.

Aunque el General Johnson reconoce que el objetivo de los Estados Unidos es la paz en el espacio, él se apoya, sin embargo, en los ensayos soviéticos de bombardeo fraccionario orbitacional y en el sistema de misiles antibalísticos para argumentar que “la necesidad de un eficiente sistema defensivo del espacio es obvio y urgente”.7

Después de enfatizar sobre la amenaza del “Oso Soviético”, el General Johnson traza las bases de la defensa del espacio aéreo. El describe las cuatro funciones: detección, identificación, intercepción y destrucción, y explica cómo aplicarlas en la defensa contra los misiles balísticos intercontinentales y en la defensa del espacio.

Concerniente a los misiles balísticos, el General Johnson anota el cómo y el por qué de una rápida detección y hace después un análisis de las dificultades técnicas como la aceleración, la trayectoria y la fase de intercepción de dichos misiles. Reconoce la importancia de esos problemas y propone un sistema operacional anti-misil al comienzo de los años 1970.8 Finalmente, hace la descripción de la capacidad de la nación para rastrear objetos en el espacio como único medio de defensa del espacio aéreo, en ese entonces.

Preocupado por la brecha que representaba esta defensa, el General Johnson concluye que la estrategia nacional “depende antes que todo de la capacidad de las fuerzas estrátegicas de sobrevivir y reaccionar” y que por lo tanto “la nación que primero despliegue un sistema efectivo de defensa del espacio tiene la ventaja militar”.9

Sin embargo, desconociendo, tal vez, las restricciones políticas concernientes a las armas espaciales, él hace un llamado explícito a la militarización del espacio. Aunque a favor de “un despligue de armas de defensa contra la amenaza existente del espacio tan rápido como sea factible”, él cita algunos requerimientos explícitos limitados a la detección, seguimiento e identificación, pero no al sistema de destrucción.10 El General evita referirse a la política del espacio neutral pero señala el camino a los seguidores de una militarización.

Abogando a Favor

En la década de los años 70, reflejando, tal vez, el cansancio de la guerra del Vietnam o el idealismo de la Administración Carter, Air University Review publicó unos pocos artículos sobre la militarización del espacio. Sin embargo, en la década de los años 80, en el marco de la Guerra Fría, la revista renovó el debate con intensidad, debido a la retórica del “imperio del mal” y al temor generalizado de una guerra nuclear.11 Uno de los primeros autores que recogió la amenaza, basada en los razonamientos del General Johnson, fue el Mayor Steven E. Cady, Oficial del bombardero nuclear B-52 y autor del artículo “Despliegue de Armas en el Espacio: Una Realidad que Debemos Confrontar.”12 El Mayor Cady comienza con algunos estimativos provenientes de la Oficina de Evaluaciones Tecnológicas, diciendo que entre 70 y 160 millones de muertes sería el resultado preliminar de un ataque nuclear, con otros millones más por morir, posteriormente. Él combina esta visión con la siguiente alerta “el poder de la nación derivado de su arsenal militar y nuclear es menor al que cree poseer el Ejército de los Estados Unidos”. Debido a factores políticos de organización y de conducta, el Mayor Cady sostiene que “la percepción de los soviéticos sobre el poder disuasivo de los Estados Unidos es inferior al de muchos líderes de la nación”.13 Para terminar la descripción de esta amenaza el Major Cady menciona una lista de los logros soviéticos, demostrando que “los Estados Unidos, en tierra, mar y aire, han dejado de ser la nación más poderosa del mundo y, que en términos de capacidad de armamentos del espacio, los soviéticos están a la delantera y, parecen continuar con ese liderazgo por varios años más”.14

Afortunadamente para quienes se muestran impresionados por esta nota alarmista, el Mayor Cady presenta el remedio para esta situación: “partículas de rayos láser disparadas desde satélites orbitales con miras a destruir objetivos en tierra, satélites o misiles enemigos situados a cientos de millas de distancia, justamente después de su lanzamiento”. Haciendo claridad sobre el aspecto erróneo de la clásica teoría de la disuación, el Mayor Cady argumenta que estas armas energéticas ofrecen un potencial importante para restaurar el poder disuasivo de la nación.15 Hace referencia a algunas preguntas sobre la legalidad del proyecto con la observación de que “esas preocupaciones cosméticas de la ley son únicamente apropiadas para un mundo utópico” a la vez que admite que el despliegue de tales armas podría ser difícil y costoso.16 El cree, sin embargo, que tal despliegue no conduciría a una carrera armamentista ya que “el historial de la Unión Soviética en su política extranjera y militar es más bien cautelosa” y, según él, es razonable pensar más bien que los soviéticos actuarían de una manera muy prudente si los Estados Unidos optasen por esas armas energéticas; aún más, concluye el Mayor Cady afirmando que “los soviéticos podrían fácilmente llevar la delantera en el desarrollo de tal sistema y, en este caso, le convendría a los Estados Unidos establecer una paridad de fuerzas”. De ahí, se deduce, que los Estados Unidos de América “no tienen otra alternativa más que la de optar por este programa de urgencia nacional, el cual iría más allá del proyecto Manhattan”.17

En resumen, el Mayor Cady apoya la entonces aceptada pero ahora desacreditada idea de la militarización del espacio.

El Contra-argumento del
Control de Armas

Sería injusto catalogar de rídiculas las ideas del Mayor Cady, en el contexto que siguió a la Guerra Fría. No era el único que compartía ese razonamiento. Es de anotar, igualmente, la existencia de una facción importante que se oponía a la militarización del espacio, y precisamente, la Air University Review incluye esas voces en el debate publicado.

Reaccionando especificamente contra la “iniciativa de defensa estratégica” del Presidente Ronald Reagan, el doctor Robert M. Bowman arremete contra aquellos que quisieran desestabilizar la situación internacional con esos consejos enfermizos de despliegue de armas anti-satélites y de defensa espacial contra los misiles balísticos.18 El autor, un oficial retirado de la Fuerza Aérea, con un doctorado del Instituto Tecnológico de California, con un largo historial de trabajos sobre tecnología espacial y director (en 1985) en Asuntos de Seguridad en el espacio, basa sus argumentos en un detallado estudio sobre Schelling y su teoría de persuación. Según este último, no tiene la ventaja quien golpea primero sino quien muestra una política de transparencia y de capacidad de sobrevivencia. El sistema anti-satélite desarrollado únicamente por estar los soviéticos trabajando en uno de ellos, amenazaba con neutralizar la influencia benéfica estabilizadora de los satélites de detección.19 Combinado con la capacidad del nuevo misil MX de golpear primero, el doctor Bowman opina que un operacional sistema anti-satélite podría conducir a los soviéticos a una postura de alerta un tanto agresiva haciendo que la sobrevivencia de los Estados Unidos dependa de la confiabilidad de las computadoras rusas. Peor aún, él se pregunta: “Qué pasaría si un satélite de detección soviético fuese destruido por un meteorito o sufriese un serio percance eléctrico?”20

Dejando atrás esta imagen, el doctor Bowman va hacia su verdadero objetivo: el sistema de defensa de misiles balísticos o de la Guerra de las Estrellas del Presidente Reagan. Citando las similitudes tecnológicas entre los anti-satélites y los anti-misiles, el doctor Bowman declara que “desde un punto de vista de operación militar, al igual que el de control de armas, el armamentismo espacial debe ser tratado como un todo”; y, anota seguidamente, que “la decisión a tomar sobre cómo proceder en el tema de los anti-satélites y los anti-misiles debe ser urgente en el tiempo. Si esas armas son poco factibles, muy onerosas o están en detrimento de la seguridad de la nación, entonces, se debe negociar un comprensivo y verdadero interdicto sobre la totalidad de las armas del espacio.”21

De una manera poco sorprendente, el doctor Bowman enumera los peligros de un escudo anti-misil poco seguro y, por ende, poco fiable y, concluye, que no se puede lograr esta capacidad anti-misil sin antes adoptar una actitud agresiva. Por lo tanto, dice, la Guerra de las Estrellas va más allá de lo que se requiere para consolidar una poliítica disuasiva, aunque al mismo tiempo se muestra insuficiente para reemplazarla. Y continúa diciendo, que “el mejor camino para la Administración Reagan es demostrar … que es sincera… y que debería unirse a la moratoria soviética para un cese del proyecto anti-satélite.”23

En síntesis, aunque la conclusión del doctor Bowman está de acorde con la visión original del Presidente Eisenhower de “el espacio para la paz”, no puede desconocerse su relevante apariencia de fanático y de hombre poco abierto de espíritu para aquellos que abogaban por la militarización del espacio. Su teoría sobre la disuación es razonable pero muy simplista cuando pasa del tema de la desestabilización espacial al de la “no beligerancia”.

Algo de Temor

En el año 1989, el Muro de Berlín se derrumba y el contexto sobre la polémica de la militarización del espacio cambia radicalmente. Privados del espectro monolítico soviético, los seguidores de la militarización del espacio necesitan de una nueva amenaza y crean seguidamente otra. Para ilustrar los peligros, todavía inherentes al período posterior a la Guerra Fría, el Teniente Coronel Michael E. Baum, Piloto del avión B-52, con un doctorado en Análisis de Sistema, escribe el artículo “Hacia el Altar: La Militarización del Espacio”.24 Utilizando un escenario de ciencia-ficción, él describe como la “peor falla de inteligencia de los años 70” la ejecución, por parte de los chinos, en diciembre del año 2011, de una sorpresiva maniobra similar al ataque sobre Pearl Harbor, al lanzar, desde el espacio, una serie de acciones devastadoras contra los Estados Unidos. El nuevo enemigo utiliza el sistema destructivo anti-satélite y el armamento espacial energético para destruir una amplia gama de Bases y Comandos americanos, de control, de inteligencia, de vigilancia y de reconocimiento; así como áreas de comunicación, de sistemas de lanzamiento, de transporte y de material bélico. Simultáneamente, los chinos atacan las Fuerzas de Paz de las Naciones Unidas, en las Islas Spratly, con lo cual, la comunidad internacional cede muy pronto al control chino. Con miras a sacar luces de lo acontecido en el Pear Harbor del 2011, el Comandante Jefe del Estado Mayor fue llamado a testificar ante el Congreso, en los días confusos del mes de abril del año 2012. El General William Smith, en este relato de ciencia-ficción, admitió que los Estados Unidos sacaron, una lección equivocada, de la Guerra del Golfo Pérsico y que deberían haber continuado con el dominio del espacio, dentro de un contexto de fuerzas disuasivas.26 Así mismo, dijo, que las Fuerzas Armadas, en el período posterior a la Guerra Fría, optaron por una estrategia incongruente en lo que se refiere al desarrollo de una doctrina espacial, ciega en no querer admitir una militarización del espacio, como el hecho de institucionalizar una serie de fallas de las cuales los chinos sacaron provecho. Por lo tanto, el General Smith/Baum sugiere correctivos a esos puntos un tanto vulnerables y, recomienda el desarrollo de un programa de armamento energético orbital que comprende tres partes: armas láser de protección activa, de protección orbital pasiva y un sistema anti-satélite.

Tal como lo había hecho el Mayor Cady, 12 años atrás, el Coronel Baum rechaza la visión del período Eisenhower, aboga por las bases de armamento espacial y, dice que los seguidores de la teoría de “el espacio libre de armas”, tienen la cabeza enterrada en la arena sin saber qué hacer en el caso de una clara amenaza.

De Regreso al Futuro

Finalmente, en 1998, se retomó la idea original de Eisenhower, “el espacio libre”, evidenciado en el artículo escrito por el Teniente Coronel Bruce M. DeBlois, “El Santuario del Espacio: Una Estrategia Nacional Viable”. El autor, un destacado Profesor de la Academia de la Fuerza Aérea y de la Escuela de Estudios Aéreos Superiores, saca a la luz una pieza del rompe-cabezas omitido por Johnson, Cady, Bowman y Baum: el contexto histórico-político-cultural en el cual se inició el debate sobre la militarización del espacio. El autor admite que “no se puede negar la ventaja militar inmediata de aquella nación que despliegue primero armas en el espacio”, pero ello implicaría “costos a largo plazo no sólo militares, sino sociales, políticos y económicos”.28 Alineándose a los escritores del período de la Guerra Fría, DeBlois hace una reseña histórica de la Teoría de la Disuación y, va más allá de su contexto descriptivo. El revisa nuevamente la postura del Presidente Eisenhower y de las Administraciones que siguieron, en materia de espacios abiertos, y hace hincapié en la realidad política, en la amenaza que representaría la tendencia armamentista del espacio, en sus limitaciones tecnológicas, en sus impedimentos culturales (los americanos no se consideran agresores) y en los costos enormes de inversión que implicaría este proyecto de armas en el espacio.

En una serie de 10 puntos, rechazando esta estrategia armamentista, DeBlois concluye que “lo que se puede conseguir en el espacio orbital, se puede conseguir también en el espacio aéreo, sin el peso político de la militarización espacial”.29

Reforzando este llamado de considerar el espacio como un santuario, el autor incluye en su artículo una serie de recomendaciones, promulgando la paz en esta “visión del espacio”, y abogando por una prohibición de un espacio armado, mediante un tratado.

Aunque claramente opuesto a una militarización del espacio, el autor rechaza que se le critique acusándolo de esconder su cabeza en la arena. Por el contrario, él hace un llamado a la vigilancia, diciendo que “la otra tendencia histórica ha sido la de invertir en investigaciones y en desarrollo de armas para proteger nuestro santuario espacial y, que el hecho de seguir con la política del espacio-santuario no nos impide el estar preparados para algo diferente; en realidad, habría fuertes argumentos indicando que estas tesis bien conducirían a seguir con esta tendencia; por lo tanto, no habría ganancia alguna, desafiando esta política”.30 DeBlois continúa recalcando, a todo lo largo del artículo, que el espacio no es en sí mismo un centro de gravedad sino más bien un espacio que contiene una serie de elementos vulnerables que se deberían eliminar o proteger. En todo caso, el autor arguye que existen mejores estrategias que la carrera armamentista para la protección de esta política: estrategias que continúan con 40 años de búsqueda de una seguridad del entorno espacial, de su estabilidad y … de la continuidad de varios proyectos encaminados hacia la cooperación que, a su vez, velen por los intereses nacionales, tales como la seguridad a largo plazo, una economía saludable y sus valores constitucionales reconocidos en el mundo entero.31

Conclusión

A través de cinco artículos sacados de 30 años de publicación de Air University Review y Airpower Journal, persiste un debate todavía sin resolver. Lejos del concepto del Presidente Eisenhower sobre un espacio libre de armas, un especialista de la defensa espacial, en el período de la carrera hacia la luna, promueve el despliegue de un avanzado sistema de satélites en materia de vigilancia y de seguimiento, acompañado posteriormente de un sistema de armas defensivas. Catorce años más tarde, en plena escalada de misiles balísticos de largo y mediano alcance, durante la Guerra Fría, un Mayor de la Fuerza Aérea exclama: “Cuidado con el Oso Soviético!” y hace un llamado abierto hacia la militarización del espacio. En respuesta a llamados similares, entre ellos, el programa de intercepción de satélites del Presidente Reagan, un oficial retirado de la Fuerza Aérea y líder estratégico de las fuerzas blindadas opina que las armas espaciales crearían un factor desestabilizador y deberían, por lo tanto, ser impedidas a toda costa.

La desaparición de la amenaza de los soviéticos no impidió que los simpatizantes de esta militarización crearan nuevas amenazas, ahora, en manos de los chinos, y solicitarán un rápido desarrollo y despliegue de una nueva fuerza de disuación.

Finalmente, un académico activista, llevó el argumento a su punto de partida, condenando el exceso en esta materia y, sugiriendo, para el futuro, una política pragmática libre de amenazas.

Qué lecciones se podrían sacar de este debate sobre la militarización del espacio? Examinando el factor común de esta controversia, se puede ver, que los simpatizantes de ambos bandos polemizan fuera del contexto original, deslizándose hacia el fanatismo. Aquellos que promueven la militarización asumen, de una manera simplista, que la creación de una nueva arma alejaría toda amenaza y facilitaría la correlación. Haciendo esto, ellos ignoran la Historia, la Cultura y la Economía de una Nación. No se podría culpar mucho al Mayor Cady, por su alarmismo, en la década de los años 80, a pesar de que él plasmó una imagen distorsionada del americano, como agresor; y su sucesor el Coronel Baum no tuvo en cuenta que fue precisamente la carrera armamentista de la Unión Soviética la que la condujo al colapso. Y, además, cómo podría la economía china crear un sistema de armas en el espacio, capaz de destruir de un solo golpe a los Estados Unidos? Más aún, todos los simpatizantes de esta militarización, incluyendo al General Johnson, olvidaron la primacía política de Clausewitz. Cada Administración, en los últimos 40 años, ha validado la postura original de Eisenhower. No existe política alguna que pueda contrarestar el paradigma de “el espacio para la paz”.

Parafraseando Walter McDougall, “no hay otra salida” que tenga mas en cuenta la realidad política de este país.32 Finalmente, el doctor Bowman, único representante de aquellos que proponen un control de armas, saca de su contexto original los argumentos sobre los cuales él se basa. Además, pide al lector la aceptación de la idea de la no militarización del espacio, minimizando el peligro de una amenaza real contra la cual es preciso protegerse, limitando así el campo de la investigación. Como resultado, hace un llamado a unirse a la moratoria soviética, mientras otros claman “el espacio está en peligro”.

Los primeros cuatro artículos, tomados en su conjunto, tienden a estar fuera de contexto debido a su carácter fanático. Contienen argumentos vigorosos pero, a la vez, débiles en su base política. Haciendo un enfoque específico en su contexto de origen, el Coronel DeBlois, en su artículo, evita esa trampa y esboza una serie de recomendaciones prácticas. DeBlois rechaza la noción de que la militarización del espacio es algo inevitable y se inclina a la idea de que las relaciones internacionales pueden cambiar y que los Estados Unidos pueden garantizar la seguridad mundial sin la necesidad de un costoso sistema de armas en el espacio.

Más importante aún parece ser su argumento sobre la continuidad de esta política que ha funcionado por más de 40 años. El Presidente Eisenhower dijo, en alguna ocasión, que “había que enfrentar la amenaza soviética con una economía totalmente saludable y, que sin una economía sana y en crecimiento sostenido, nada se podría lograr al largo plazo,33 en el ámbito nacional e internacional” y, convencido profundamente de que el espacio servía a los intereses americanos, creó las condiciones favorables para lograr la preservación de la paz en el espacio, facilitando de esta manera la consolidación de su estrategia. Treinta años mas tarde, al final de la Guerra Fría, los Estados Unidos, basados en una política de seguridad, se beneficiarían de una fuerte economía.

La no militarización del espacio puede estar, hoy en día, más que nunca, a favor de los intereses de una Nación provista de una tecnología de punta que supera por su magnitud la del resto del mundo.

Qué sentido puede tener el solucionar un problema que aún no ha surgido?

Notas

1. Walter A. McDougall, Los Cielos y la Tierra: Una Historia Política de la Era Espacial (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 1985 ), 194.

2. Ver, por ejemplo, Coronel Martin B. Schofield, “Control del Espacio Exterior,” Air University Quarterly Review 10, No. 1 (primavera 1958): 93-104, y Mayor Charles A. Roberts,” “Espacio Exterior y Soberanía Nacional,” Air University Quarterly Review 12, No. 1 (primavera 1960): 53-65

3. El Dyna-Soar era un vehículo espacial hipersónico, planeador, rehusable y plataforma espacial tripulada, diseñada para varios tipos de misiones espaciales militares. Para mayor información sobre el programa militar espacial tripulado, refererirse a Roy F. Houchin II, “Tecnología Hipersónica y Doctrina del Espacio Aéreo,” Air Power History 46, No. 3 (otoño y Doctrina Aeroespacial, “Air Power History 46, No. 3 (otoño 1999): 4–17.

4. Gen. Thomas S. Moorman Jr., “La Explosión del Espacio Comercial y las Implicacciones para la Seguridad Nacional,” Mayor Shawn P. Rife, “Separatismo en el Poder Espacial,” y Senador Bob Smith, “El Reto del Poder Espacial,” Airpower Journal 13, No. 1 (primavera 1999): 6–39

5. Mayor Gen. Oris B. Johnson, “El Espacio: Hoy en Día, la Primera Línea de Defensa,” Air University Review 20, No. 1 (noviembre-diciembre 1.968) : 96.

6. Ibid., 97.

7. Ibid., 96.

8. Ibid., 99.

9. Ibid., 101-2.

10. Ibid., 102.

11. Alusión a la famosa serie televisiva “Al Día Siguiente”, una miniserie que describe una vida post-apocalíptica; Mel Gibson en el papel de la película Mad Max; y la popular cinta cinematográfica Juegos de Guerra, entre otros ejemplos.

12. Mayor Steven E. Cady, “Despliegue de Armas en el Espacio: Una Realidad que Debemos Confrontar,” Air University Review 33, No. 4 (mayo-junio 1982): 33-39. Para otros artículos a favor de la Militarización del Espacio, referirse a Dr. Barry J. Smernoff,: “El Valor Estratégico del Espacio Basado en las Armas de Rayos Láser,” Air University Review 33, No. 3 (marzo-abril 1982): 2-17.

13. Cady, 34. Como soporte, Cady cita a Roger D. Speed, Disuasión Estratégica en la Década de los Años 80 (Stanford: Hoover Institution Press, 1979); el argumento hace eco en la obra más conocida de los científicos políticos Graham Allison y Robert Jervis.

14. Cady, 35.

15. Ibid., 36. Como lo explicó el científico político Karl Mueller, profesor de relaciones internacionales en la Escuela de Estudios Aéreos Avanzados, la clásica teoría de la disuasión postula que un pueblo que teme es bueno, pero la amenaza de las armas es mala, pues sugiere una actitud agresiva.

16. Ibid.

17. Ibid., 38.

18. Dr. Robert M. Bowman, “El Control de Armas en el Espacio: Preservando el Frágil Sistema del Espacio Estratégico sin el Uso de las Armas,” Air University Review 37, No. 1 (noviembre-diciembre 1985): 58-72.

19. Ibid., 62.

20. Ibid., 63.

21. Ibid., 65-66.

22. Ibid., 70.

23. Ibid., 71,72.

24. Teniente Coronel Michael E. Baum, “Hacia el Altar: La Militarización del Espacio,” Airpower Journal 8, No. 1 (Primavera 1994) : 52-62. Para un similar escenario de amenaza futurística, refererirse al Capitán Fred Kennedy, Capitán Rory Welch, y Capitán Bryon Fessler, “Una Brecha en la Visión del Futuro: Retrospectiva,” Airpower Journal 12, No. 2 (Verano 1.998): 84-94, concierne esas fuerzas multinacionales entre las cuales están Corea del Norte, Irán e Irak que constituyen un frente de amenaza mundial.

25. Baum, 53.

26. Ibid., 59.

27. Teniente Coronel Bruce M. DeBlois, “El Santuario del Espacio: Una Estrategia Nacional Viable,” Airpower Journal 12, No. 4 (invierno 1998): 41-57.

28. Ibid., 41.

29. Ibid., 52.

30. Ibid., 57, nota 43.

31. Ibid., 55-56.

32. Haciendo un temprano análisis de las implicaciones políticas de la era espacial, McDougall escribe, “A pesar de las ideas fantasiosas de algunos legisladores del espacio, no hay que perder de vista las rivalidades políticas de este mundo” (178).

33. Ibid., 138.

Colaborador

El Mayor Howard D. “Dave” Belote, USAF, (Licenciatura, Universidad de Virginia; Maestría, Universidad Aeronáutica Embry-Riddle; Escuela de Estudios Avanzados Aéreos, MAAS), es Jefe de Planeamiento y Doctrina Estratégica para la Séptima Fuerza Aérea y Jefe de la Célula del Comando Aéreo de Sincronización, Osan Ab, Corea. El presta sus servicios como primer consejero en el teatro de operaciones de fuerzas aéreas combinadas en acción y escribe los documentos estratégicos que guían los planes del espacio aéreo y sus objetivos. Anteriormente, prestó sus servicios como inspector de operaciones de combate en la Oficina del Inspector del Cuartel General del Comando de Combates Aéreos y voló los aviones F-16 y F-111 en giras sobre la Base Aérea Hill, Utah y en la Base RAF Lakenheath, Reino Unido. Sus artículos sobre la Teoría Militar y el Poder del Espacio Aéreo fueron publicados en Strategic Review y Airpower Journal, y su monografía titulada Una vez en la Luna azul: Hombres en el Teatro de Combate está por publicarse en la revista Air University Press. En un Graduado Distinguido de la Escuela de Escuadrón de Oficiales y del la Escuela Superior de Comando y Estado Mayor, Base Aérea Maxwell, Alabama.
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