Expertos de China advierten de la expansión de la carrera de armamentos en el espacio

Lunes 2 de Junio, 2008
Por: Chris Buckley

PEKíN (Reuters) – Los expertos militares de China advierten de la expansión de la carrera armamentista en el espacio, mientras Pekín así cómo otras potencias rivales buscan contrarrestar las ambiciones estadounidenses de dominar los cielos.

Los EE.UU. y otras naciones occidentales han criticado los esfuerzos de China para establecer su presencia en el espacio, especialmente tras la prueba de Enero de 2007 cuando China derribó uno de sus satélites ya obsoleto.

Pero en un libro publicado por la asociación dirigida por el gobierno, Control y Desarme de Armamentos de China, dos expertos de la Armada de Liberación del Pueblo dijeron que la oferta de Washington por fortalecer su dominación de la seguridad en el espacio presiona a Pekín así cómo a otras potencias, a la competición e incluso a la confrontación.

“La confrontación estratégica en el espacio es difícil de evitar. El desarrollo de fuerzas en el espacio ultraterrestre denota signos de que la emergente carrera armamentista en el espacio agrandará su poder,” según escribió Wu Tianfu, perteneciente al Colegio del Segundo Comando de los Cuerpos de Artillería. Dichos Cuerpos, controlan el arsenal nuclear de China.

“Podemos decir que la armamentización del espacio ultraterrestre…. es ya imparable.”

Diplomáticos Chinos han dicho repetidamente que requieren de reglamentos internacionales más fuertes para evitar una muy costosa y des-estabilizadora carrera armamentista en el espacio. Pero el análisis del PLA sugiere que al menos algunas de las fuerzas militares de China se sitúen ante una perspectiva para dichos esfuerzos y crean que su país deba prepararse para una escalada de rivales.

“En un no muy lejano futuro, el espacio ultraterrestre ciertamente se convertirá en un escenario para la confrontación entre países,” según escribió Xu Nengwu, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de la Defensa Nacional. No obstante, reclamó que se requieren urgentes esfuerzos para detener la armamentización del espacio.

Xu añadió que, “Los ideales compartidos o las normas morales necesarias para crear una cooperación en asuntos de seguridad en el espacio ultraterrestre, son muy difíciles de formar en un plazo corto de tiempo”.

Las alertas surgieron tras una evaluación anual de las tendencias globales publicadas por la asociación china del control de armamentos, las cuales aparecieron en las librerías locales recientemente. Éstas se agregan para intensificar los intercambios entre Pekín y Washington acerca de las ambiciones en asuntos sobre el espacio.

El pasado mes, el Presidente Chino Hu Jintao respaldó públicamente la oposición de la Federación de Rusia a los planes de los EE.UU para establecer un sistema de defensa anti-misiles que incluyera bases en el este de Europa.

Aunque, oficiales del Pentágono han justificado sus esfuerzos para fortalecer la seguridad espacial de los EE.UU, argumentando las actividades de China.

El General de la Brigada de la Armada del Comando Estratégico de los EE.UU. Jeffrey Horne comunicó al panel del Congreso, el pasado mes que:
“Pekín esta depurando “agresivamente” su habilidad para derribar satélites, así cómo otras capacidades espaciales.

Horne añadió que los Estados Unidos deben “proteger pro-activamente nuestras capacidades espaciales”.

Entre los fabricantes de armamentos pendientes de los esfuerzos espaciales de los EE.UU, se encuentran Lockheed Martin Corp., Boing Co. y Northrop Grumman Corp.

El experto militar chino, Wu, dijo que su país era la víctima y no el autor en el conflicto.

Wu escribió; “Dominado por la idea de la dominación absoluta del espacio exterior, una potencia importante está haciendo una queja significativa sobre la dominación del espacio, está creando rivales y está provocando la confrontación”.

(Edición por Nick Macfie y Bill Tarrant)

http://www.reuters.com/articlePrint?articleId=USPEK20699720080602

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El Despliegue de Armas en el Espacio tendria consecuencias impredecibles:

Andrey Kisliakov, RIA Novosti.
09:10 | 07/ 04/ 2006

La Administración de EE.UU. dará a conocer en los próximos meses su nueva doctrina espacial que no descarta el despliegue de armamentos en la órbita circunterrestre.

El coronel Anthony Rousseau, jefe de Dirección Espacial en el Comando Estratégico de EE.UU., piensa que ha llegado la hora de definir en términos más estrictos las responsabilidades del Pentágono en lo que concierne a la seguridad del grupo espacial norteamericano. De manera que si alguien pusiera obstáculos a los satélites estadounidenses, sería fulminado en el acto con las armas láser y cinéticas. Lo cual, por supuesto, equivaldría a la creación de un nuevo teatro de operaciones bélicas, ya en el espacio extraterrestre.

La necesidad de impedirlo es algo que se ha señalado en múltiples ocasiones y desde todas las tribunas de importancia. El embajador ruso ante la oficina de la ONU en Ginebra, Valery Loschinin, reiteró a principios de marzo que el despliegue de las armas en la órbita podría provocar ‘una nueva espiral de la carrera armamentista no sólo en el Espacio, sino también en la Tierra, en materia de misiles nucleares y otros terrenos, facilitando la proliferación del armamento de exterminio en masa y de los respectivos vectores’. Al mismo tiempo, Rusia reafirmó que nunca sería la primera en colocar armas en la órbita e instó a las demás naciones a que siguieran su ejemplo.

Cualquier llamamiento, por muy noble que sea, acabará extinguiéndose cuando se hagan sonar armas y llegue la hora para la acción. ‘Rusia dispone de todos los recursos necesarios para dar una respuesta adecuada a los países que desplieguen sus armas en el espacio’ – advirtió el ministro de Defensa ruso, Serguei Ivanov, durante su visita de agosto pasado a China. Ivanov reconoció que Estados Unidos y Rusia ya explotan activamente el espacio para diversos fines militares aunque lo hacen ‘hasta cierto grado, instalando allí equipos para comunicaciones, reconocimiento, asignación de blancos y otros pero no las armas’. ‘Si se procede al despliegue del armamento en el espacio, las consecuencias serán impredecibles’ – señaló el ministro ruso.

Para hacernos una idea al respecto, recordemos que Rusia también usa su parque de cohetes propulsores para los lanzamientos comerciales, transportando hacia la órbita los equipos de 30 ó 40 países. Y en realidad, ignora el contenido real de esa carga, por lo que su industria espacial, de forma indirecta, podría verse en la condición de rehén en un hipotético conflicto orbital, con la subsiguiente reapertura de la carrera armamentista en todas sus manifestaciones y, obviamente, con ‘respuestas adecuadas’.

Ya en 1983, el dirigente de la Unión Soviética Yuri Andropov proclamó una moratoria sobre el desarrollo de las armas espaciales. Era un gesto de buena voluntad, pues Moscú confiaba en que Washington renunciaría a su programa de ‘guerras estelares’.

La URSS había empezado a desarrollar sistemas militares antisatélite a finales de los 50 y logrado un notable avance en esta materia. El punto culminante, sin duda, fue el 18 de junio de 1982, cuando los militares soviéticos organizaron un simulacro a gran escala de la guerra nuclear y espacial que se prolongó por más de siete horas. Primero, se lanzaron desde los silos dos misiles balísticos intercontinentales UR-100; después llegó el turno de otros dos: uno, de mediano alcance, lanzado desde una plataforma móvil, y el otro, desde un submarino nuclear que se encontraba en el Mar Blanco.

Luego se lanzaron dos antimisiles para destruir las ojivas, mientras que en el cosmódromo de Baikonur despegaba un cohete para colocar en la órbita baja el satélite caza Cosmos-1379. Varias horas más tarde, este aparato se acercó a otro, Cosmos-1375, que imitaba en esas maniobras al Transit, satélite de navegación estadounidense.

A pesar de la prohibición oficial sobre los ensayos de interceptores espaciales, decretada el 18 de agosto de 1983, la empresa de defensa Saliut siguió trabajando, por cierto, en el proyecto Skif, una estación de combate espacial con armas láser y misiles a bordo.

En primavera de 2006, Moscú y Washington procedieron a las acciones reales. El coronel general Vladímir Popovkin, jefe de las Tropas Espaciales de Rusia, visitó a principios de marzo una serie de objetivos estratégicos en California y Florida, a invitación del general James Cartwright, jefe del Comando Estratégico de EE.UU.

Transcurrido un mes, Cartwright en persona realizó una visita al cosmódromo ruso de Plesetsk, así como al Estado Mayor y el Centro de Control de las Tropas Espaciales de Rusia.

Si las cosas siguen en este plan de apertura y confianza mutua, podremos olvidar todos los recelos y dar por sentado que el uso pacífico del espacio extraterrestre no tiene alternativa.